Como preveía en mi primera entrada, al reflexionar sobre una pregunta aparentemente sencilla como esta, y leer o escuchar opiniones de personas expertas en el tema, se visualizan nuevas aristas y el panorama deja de parecer tan simple. Liliana Bodoc comienza su ponencia en el I Congreso Iberoamericano de Lengua y
Literatura Infantil y Juvenil diciendo: "Es extraño que podamos hablar de LIJ, que podamos pensarla, amarla y defenderla sin que podamos, en cambio, definirla categóricamente. Y, menos aún, separarla con claridad
de la otra literatura". La investigador Gemma Lluch plantea que "es un término que sobre todo tiene un interés editorial y comercial" dando a entender que, en las creación literaria en sí misma, no existe gran diferencia entre la LIJ y "la otra literatura" (tomando las palabras de Liliana Bodoc). El escritor cubano Rossell, sin embargo, plantea una interesante y profunda reflexión sobre la naturaleza de la literatura infantil, considerándola un género único. Según él, existe un tratamiento diferente, que debe ser visto desde "el aprovechamiento de las potencialidades expresivas de ese receptor (el niño), que no es un adulto en miniatura o en constitución, sino que posee maneras propias de interpretar el mundo en que convivimos grandes y chicos sin que, por obra y gracia de esa mirada especial, éste sea igual para ambos".
Tal y como se describe en el PPT sobre "Panorama actual de la literatura infantil: Concepto y características generales", la literatura infantil ha sufrido diferentes desplazamientos desde sus inicios. En mi opinión, uno de los desplazamientos más importantes, que está relacionado con varios otros y con la visión de Liliana Bodoc, es el que tiene que ver con el movimiento "del polo formativo al polo estético". Creo que este es un desplazamiento fundamental para que la literatura infantil se consolide como tal y, sin embargo, es muy difícil alejarla de ese "polo formativo". Si bien existen innumerables creaciones que sitúan la literatura claramente en el "polo estético", a los adultos comunes (con común me refiero a los que no estamos inmersos en el mundo de la LIJ) nos cuesta asumir esto completamente. Es difícil, aunque necesario, dejar de ver la literatura infantil principalmente como una herramienta, no solo para formar en valores, sino también y quizá de manera principal en la actualidad, para "mejorar la comprensión lectora, aumentar el vocabulario, ejercitar la ortografía, enseñar gramática, etc.", como se plantea en otra parte del mencionado PPT, donde se trata el desplazamiento "de lectores a no lectores". Tal y como planteé en mi entrada anterior, la instrumentalización de la lectura y la literatura, me ha "afectado" directamente como lectora, por lo que soy consciente ahora de que como mediadora, debo recordarme a mí misma, para poder recordárselo a los lectores infantiles que, como dice Liliana Bodoc, la literatura es un arte y la literatura infantil y juvenil también lo es, antes que nada.